Los 10 mandamientos para arruinarse por D.Keough

Este libro fue uno de los típicos regalos navideños profesionales (que afortunadamente cada vez hay más libro y menos whisky barato) y aunque los libros de temas de management han dejado de estar en mi lista en los últimos meses, he de decir que este me ha gustado. Me ha gustado por algunas de las cosas que dice pero sobre todo por el enfoque: para varíar no te dice que hay que hacer sino que NO deberías hacer. Esto aunque parezca un matiz muy sútil es la clave del éxito del libro.

No he podido evitar extractar alguna frases de este libro que comparto aquí:

PRIMER MANDAMIENTO (El más importante)

DEJE DE ARRIESGARSE:

Y ésa es, precisamente, una de las principales enfermedades del éxito, a la que es fácil sucumbir sobre todo a medida que nos hacemos mayores, aunque no estoy hablando de cumplir  60 años porque este mal puede atacar a los 40. Llega un momento en que creemos haber recorrido riesgos toda la vida, nos hemos preocupado, hemos perdido el sueño y ahora le toca a los demás porque nosotros estamos satisfechos con la situación que hemos alcanzado.

Y es que, como dicen en Rusia, tampoco es bueno que todo vaya demasiado bien.

A día de hoy, sólo el 16% de las mayores empresas de principios del siglo XX siguen entre nosotros.

Pasaron por alto la sencilla verdad de que para crear beneficios a largo plazo hay que innovar a corto plazo.

Yo incluso me permito sugerir que, si una compañía no fracasa nunca, sus directivos no son suficientemente inconformistas para justificar sus sueldos.

SEGUNDO MANDAMIENTO

SEA INFLEXIBLE

No importa cuánto tiempo nos quedemos mirando, el río nunca es el mismo porque se mueve continuamente. La historia va río abajo y el futuro río arriba, donde nos acechan las oportunidades y los peligros.

Se cuenta que, refiriéndose al modelo T. FORD dijo que “ lo pueden tener del color que quieran, siempre que sea negro” y durante mucho tiempo le funcionó, hasta que la gente empezó a cansarse de aquellas cafeteras negras de latón.

En mi experiencia, y en ausencia de otros cambios estratégicos, es cierto, el tópico de que no se llega a la rentabilidad reduciendo costes.

En resumen, si quiera fracasar sea inflexible. De todos modos, creo necesario aclarar que la flexibilidad no es una virtud en sí misma, ni un escudo tras el que se puedan esconder los pusilánimes con pico de oro para no tomar jamás una decisión difícil.

TERCER MANDAMIENTO

AÍSLESE

Charles Kettering, el gran genio de la ingeniería que ayudó a reconducir General Motors durante sus años gloriosos, decía: “Tráigame sólo problemas. Las buenas noticias me debilitan”.

“Un despacho es un lugar peligroso desde donde observar el mundo” . John Le Carré

La mala conducta no sólo es mala, es imperdonable. Todos recordamos alguna ocasión en que perdimos la calma y nos comportamos injustamente, pero en todos los casos nos quitamos valor. Lo que no puedo negar es que a veces se logra el éxito a corto plazo e incluso la publicidad.

…”haga lo que haga, rodéese de gente inteligente que le discuta”.

CUARTO MANDAMIENTO

CRÉASE INFALIBLE

Esa actitud infalible del yo sé más que tú de los directivos ha provocado que muchas compañías pasen por alto la realidad y desperdicien oportunidades.

Y merece la pena escuchar a la gente cara a cara, y no a través del filtro de sucesivas capas de burocracia.

QUINTO MANDAMIENTO

MUÉVASE CERCA DE LA ILEGALIDAD

Unos cuantos líderes corporativos empezaron a cambiar la pregunta de ¿Es correcto? Por la de ¿Es legal? Y a partir de ahí sólo estaban a un paso del ¿Nos pillarán?

Mi padre habría coincidido con Peter Drucker en que no existe la ética empresarial, sólo la ética, y que ésta no es un concepto separado del resto de la vida.

SEXTO MANDAMIENTO

NO SE PARE A PENSAR

No en vano dicen que vivimos en la era de la información pero no es cierto: vivimos en la era de los datos.

Alguien tendrá que aportar en algún momento su sabiduría y sus reflexiones respecto a la orientación y los objetivos; alguien tendrá que tener una visión de futuro porque los datos por sí solos no nos van a llevar hasta allí.

En ocasiones vemos lo que esperamos ver y no la realidad, sino lo que creemos que la representa o lo que queremos que la represente.

Existe un sesgo psicológico denominado trampa de la confirmación, según el cual perseguimos confirmar nuestras opiniones preconcebidas en lugar de ver sus posibles errores.

Cualquier directivo que desempeñe realmente su trabajo acabará dando un traspié de vez en cuando, pero si usted quiere fracasar no examine detenidamente cada error ni lo analice. Así seguirá cometiendo el mismo tipo de errores en el futuro.

SÈPTIMO MANDAMIENTO

CONFÍE CIEGAMENTE EN EXPERTOS Y ASESORES EXTERNOS

El problema de muchas de sus respuestas es que abordan las preguntas equivocadas.

OCTAVO MANDAMIENTO

ADORE LA BUROCRACIA

Observando el negocio de ganado de mi padre, desde muy pequeño aprendí que si se partía de una combinación adecuada de machos y hembras se acababa teniendo muchas más reses. Las burocracias se multiplican del mismo modo. Funciona de la siguiente manera: usted nombra a un directivo y antes de 18 meses ya tiene ayudante, que a su vez se convierte en directivo junior y adivine qué ocurre entonces…¡Exacto! Pasa a necesitar otro ayudante, y así sucesivamente.

Externalizar para crear una organización más plana y delgada es la manera más eficiente y posiblemente más innovadora de dirigir un negocio.

NOVENO MANDAMIENTO

SEA AMBIGUO

Un mensaje ambiguo: da igual lo que haga , tendrá recompensa.

DÉCIMO MANDAMIENTO

TENGA MIEDO AL FUTURO

Dejar de arriesgarse es muy arriesgado pero existe una enfermedad mucho más debilitante ahí fuera: el miedo.

Y es que encarar el futuro con prudencia y cautela o con un miedo desenfrenado son dos cosas muy distintas.

A eso hay que sumarle otro fenómeno que multiplica notablemente nuestro grado de ansiedad: los debates escenificados. Cada vez nos inducen más a creer que en todas las cuestiones caben dos ( o más) posturas, incluso si pueden responderse con pruebas científicas incontrovertibles.

UNDÉCIMO MANDAMIENTO

PIERDA LA ILUSIÓN POR EL TRABAJO Y POR LA VIDA

Los segmentos de mercado sólo existen en las abstracciones estadísticas; lo que existen son las personas de carne y hueso.

La marca o nombre de marca es la fuerza más potente de cualquier negocio. Sin ella, sólo se gestionan materias primas y cualquiera puede llevarse una porción de su negocio.

La mayoría de la gente siente un deseo intenso (o ilusión) de lograr algo loable incluso cuando todo está en su contra. Déles una pieza importante del rompecabezas y tratarán de resolverlo para usted.

El optimismo y la ilusión son el tejido mismo del liderazgo y el progreso social.